La Iglesia de Dios del
Judaísmo del Nuevo Testamento
Columna y valuarte de la verdad

Identidad y Simbolismo
El Significado de Nuestro Emblema
El emblema oficial de La Iglesia de Dios y de su concepto de «judaísmo del Nuevo Testamento» está compuesto por un candelero Menorah de oro dentro de la Estrella de David azul, superpuesto sobre una cruz roja. Este emblema indica que la vida y la renovación a través de la muerte del Mesías transformaron al judaísmo de una forma antigua y sin vida a una dimensión nueva y viva. La cruz representa el sacrificio de Jesús para adquirir el judaísmo del Nuevo Testamento y la iglesia (Hechos 20:28).
El hecho de que no se encuentre en posición vertical revela que el Salvador fue ofrecido una sola vez y para siempre, y que jamás se requerirá otro sacrificio por el pecado (Romanos 6:9,10; Hebreos 9:28). Jesús fue la Estrella del Día de Salvación, el Lucero Resplandeciente de la Mañana (Apocalipsis 22:16). Él también fue la luz del mundo. La iglesia ha de ser como Él, constituyéndose en sacrificios vivos (Romanos 12:1), teniendo al Lucero de la Mañana levantándose de entre ella (2 Pedro 1:19), conformándose al diseño del candelero (Hebreos 8:5) para ser la luz del mundo (Mateo 5:14-16). Así como el Padre envió al Hijo al mundo, asimismo Él ha enviado a la iglesia a representarle. El Emblema de La Iglesia de Dios representa, por tanto, tanto a Jesús como la revelación de la iglesia.




La Bandera de la iglesia de Dios
Has dado a los que te temen bandera que alcen por causa de la verdad.
— Salmo 60:4 (Reina-Valera 1960)
Perfección Restaurada
El Modelo Profético
Gobierno y Autoridad
En 1957, el fondo cambió a blanco para señalar que la meta suprema de la Iglesia es la perfección. Se incorporó el color oro en el candelero, el cetro y la corona como símbolo bíblico de la santidad divina, manteniendo el rojo en los círculos en testimonio de la sangre de Jesús.
La estrella de cinco puntas fue reemplazada por la Estrella de David de seis puntas unida a la Menorah y la cruz blanca, revelando la herencia judaica restaurada y a Jesucristo como luz del mundo, Lucero de la mañana y sacrificio expiatorio consumado.
Las líneas se transformaron en un cuadrado púrpura con doce puertas (los apóstoles), retratando la Santa Ciudad (Apocalipsis 21). A la diestra de la estrella se colocó el cetro de David (Éxodo 17:9), manifestando el gobierno y la autoridad de Dios.
Lo Que Creemos
Principios Doctrinales Fundamentales
Nuestra fe se fundamenta en la autoridad plena de la Palabra, la restauración de la Iglesia y su pacto apostólico, y la viva esperanza profética del Reino venidero
Dios, Cristo y la Verdad Bíblica
Judaísmo del Nuevo Testamento y Restauración
La Novia, Israel y el Reino Milenial
Creemos en un solo Dios en tres Personas (Padre, Hijo y Espíritu Santo) y en Jesucristo: Dios eterno y Hombre perfecto, crucificado en Pascua y resucitado al término del sábado como único Mediador. Toda la Escritura es inspirada por Dios y la doctrina se funda en el Nuevo Testamento; solo Cristo es infalible, por lo cual ninguna profecía humana sustituye a Su Palabra escrita.
Creemos en la Iglesia de Dios resucitada conforme a la profecía bíblica en 1903, tras la apostasía iniciada en 325 d. C. Practicamos el «Judaísmo del Nuevo Testamento»: observando el sábado y las Fiestas solemnes (Pascua, Pentecostés, Tabernáculos). Mantenemos el orden de gobierno apostólico, los dones del Espíritu, los cinco ministerios, el bautismo por inmersión y la santidad del pacto matrimonial.
Rechazamos la teología del reemplazo: reconocemos a Israel en su historia y cumplimiento profético (sin fines ni afiliaciones políticas). Creemos en el llamamiento de la Novia, protegida sobrenaturalmente durante la Gran Tribulación hasta la Final Trompeta, y en la venida de Cristo antes del reino milenial para gobernar en Jerusalén, culminando en la resurrección, el juicio eterno y la morada perpetua en cielos nuevos y tierra nueva.
¡Te esperamos con mucha emoción en alguna de nuestras locaciones!
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